Un plato:El Chato

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Un plato:El Chato

El Chato es de lo bueno que le ha pasado a la ciudad.
Un par de años atrás, había abierto sus puertas en el barrio de Quinta Camacho con una propuesta, digamos, ’casera estilizada‘ o ’casera de avanzada‘: recetas colombianas reinterpretadas, bien puestas, bien servidas. Un primer golpe de opinión.

En su nueva sede –un simpático local en la calle 65 con carrera 3B, donde no debe llevar más de un año–, El Chato afinó aún más su discurso y, desde entonces hasta el día de hoy, ha movido con mucho tino su carta. Segundo golpe de opinión, ya con matices de alto vuelo.

Este restaurante es la obra personal de Álvaro Clavijo, un cocinero bien preparado que ha sabido combinar técnicas con investigación –deshidratación, cocción al vacío, fuegos constantes y lentísimos, entre otras– con el fin de recrear una nueva cocina colombiana basada, claro está, en los productos locales. El resultado: platos honestos, bien elaborados y a buenos precios.

La carta es pequeña y de sabor familiar. Vamos pues a las recomendaciones.

De las entradas:
– Carrillera (cachetes) de cerdo sobre un picadillo de lentejas, kale y carne oreada. ¡Exquisita!
– Crocantes chips de arroz negro con cangrejo y puré de aguacate.
– Pasta de hongos shiitake (como si fueran una capa de lasaña) con corazones de alcachofas. ¡Un bocado sedoso!
– Croquetas de morcilla con ají dulce asado y mayonesa de rábano rusticano (levemente picante).

Entrada: Pasta de hongos shiitake con corazones de alcachofas.

Foto:

Diego Santacruz/ CEET

De los fuertes:
– Cerdo crocante con cebada perlada y salsa de tamarindo.
– Silla de cordero, con puré de garbanzo.
– Una jugosa costilla de res (a fuego lento y en su sustancia) con papitas criollas baby salteadas en grasa de pollo ahumado. Solo sale al mediodía y apenas cuesta $ 28.000.
– Y la pechuga de pollo con frijolitos y puré de berenjena a tan solo $ 22.000 (por cierto, en los restaurantes casuales en Bogotá ya no hay un solo plato fuerte a
$ 22.000). ¡Buena esa!

Costilla de res del restaurante El Chato, en Bogotá.

Foto:

Diego Santacruz/ CEET

De los postres:
– El ponqué de mambe (de coca), quinoa crocante y helado de limonaria. ¡Pieza de excepción!
– Y el merengue con lulo y guanábana.

Postre del restaurante El Chato

Foto:

Diego Santacruz/ CEET

Insisto, El Chato es de lo bueno que le ha pasado a la ciudad. El lugar es bonito, bien ambientado, ponen buena música, sirven bien los tragos, es barato y, lo más importante, la comida es muy rica: para siempre volver.

El Chato está en la Calle 65 N.° 3B-76, en Bogotá. Teléfono: 743 9931.

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